Redacción. Cádiz
El Hospital Universitario Puerto Real, en el marco de la colaboración que mantiene con el centro penitenciario Puerto III, ha comenzado este año un taller práctico de habilidades básicas ante situaciones de violencia física destinado a sus profesionales. Esta iniciativa ya ha tenido una primera edición en la que han participado 16 trabajadores del hospital, y está previsto la celebración de tres talleres más este año: el próximo, del 21 al 29 de marzo.
El taller esta impartido por dos profesionales del centro penitenciario Puerto III, y está dirigido principalmente a las áreas establecidas en el mapa de riesgo de agresiones elaborada por la Unidad de Prevención de Riesgos Laborales, aunque el objetivo es que la realicen todos los trabajadores del hospital. En la primera edición han participado dos terapeutas ocupacionales, dos administrativos, cuatro enfermeras, cuatro celadores y cuatro auxiliadores de enfermería de las áreas de Salud Mental, Urgencias, Atención a la Ciudadanía, hospitalización y administración.
Los dos profesionales de Puerto III realizan los talleres en el hospital, visitando las áreas donde ejercen su labor los participantes para conocer el escenario donde pueden producirse las agresiones. Esta iniciativa tiene tres partes: la primera es normativa, con un repaso al Plan de Prevención de Agresiones del Servicio Andaluz de Salud (SAS) y su aplicación en el hospital portorrealeño; la segunda aborda un punto de vista psicológico para encauzar la agresividad hacia una actitud más positiva y así evitar una posible agresión física; y, por último, se aprenden técnicas de autodefensa, cuando no se ha logrado frenar la violencia.
Habilidades ante situaciones comprometidas
Así, el objetivo de este curso es dotar a los profesionales de habilidades en el manejo de situaciones comprometidas, enfocadas desde una perspectiva integral de la autoprotección, y englobando los campos psicológico, jurídico, y de autodefensa. El taller incide en la importancia de la gestión del comportamiento hostil o violento, pues detectarlo hace más fácil prevenirlo, evitarlo o minimizarlo desde el principio; en definitiva, que el personal detecte las pautas del comportamiento violento es esencial para evitar una posible agresión. Otra de las herramientas básicas es el conocimiento sobre cómo actuar desde un punto de vista jurídico y los límites de la legítima defensa.
Esta iniciativa está teniendo un gran éxito en el hospital y un alto grado de satisfacción entre sus participantes. De hecho, en la primera edición se apuntaron 30 profesionales, pero los docentes consideran que es más adecuado un número más bajo para una mayor efectividad, de ahí que se vayan a celebrar más ediciones.
Este tipo de cursos se enmarcan en el plan de prevención que el SAS pone a disposición de sus trabajadores con el objetivo prioritario de reducir las posibles agresiones incorporando, además de un protocolo de actuación con asistencia jurídica y apoyo psicológico, una serie de herramientas tales como cursos de formación en manejo de situaciones conflictivas, adaptaciones de locales y ubicación de profesionales y análisis de las incidencias que se producen, entre otros.