El adelanto de las elecciones no ha hecho más que motivar a los sindicatos médicos a conseguir los cambios que tanto llevan esperando. Desde que se anunciaron las votaciones del 29-N e independientemente de que se produzca un cambio de gobierno, las agrupaciones no se han echado atrás y siguen poniendo sobre la mesa todas aquellas peticiones que arrastran, acumulan y siguen sin resolver.
Los sindicatos han hablado con Redacción Médica y han informado de que, además de las peticiones más sonadas como son la creación de un estatuto propio para médicos y facultativos, una mejora de los descansos y retribuciones y la idea de pactar una mesa de negociaciones, se ha levantado también la propuesta de querer clasificar a los médicos dependiendo de su responsabilidad, teniendo en cuenta las exigencias que estos deban asumir en su puesto de trabajo.
Una clasificación profesional acorde con la responsabilidad médica
La petición de reconocer las particularidades de la profesión médica a través de una clasificación profesional específica es una de las prioridades en las que han coincidido algunos de los sindicatos médicos. El objetivo, según defienden, es que el encuadramiento profesional tenga en cuenta tanto la formación requerida como las competencias y las responsabilidades que asumen los facultativos en el ejercicio de su actividad.
Desde CESM Castilla-La Mancha, su presidente, Jorge Curiel, sitúa esta cuestión entre las tres principales reivindicaciones del colectivo, junto con el Estatuto Médico y la creación de una mesa de negociación propia. En concreto, reclama una clasificación que reconozca "nuestra más larga formación, mayor responsabilidad y especial dedicación".
En la misma línea se pronuncia el Sindicato Médico de Galicia (Simega). Su secretario general, Enrique Marra, incluye entre las prioridades de la organización una "clasificación profesional acorde al nivel de responsabilidad y las exigencias particulares" de la actividad médica. La propuesta se suma a la petición de un compromiso explícito con la elaboración de un estatuto propio y a la creación de espacios específicos de negociación para médicos y facultativos.
También Ángela Hernández, secretaria general de la Asociación de Médicos y Titulados Superiores de Madrid (Amyts), vincula directamente la clasificación profesional con las competencias de la profesión. A su juicio, las diferencias en las condiciones de ejercicio justifican que los médicos y facultativos puedan negociar sus propias condiciones, sin quedar encuadrados en un marco que consideran discriminatorio respecto al resto de categorías.
"Todo esto lleva implícito el tema de la clasificación profesional que va íntimamente ligado a las competencias de la profesión", sostiene Hernández. En este sentido, defiende que el colectivo debe poder proteger sus competencias profesionales, del mismo modo que hacen otras categorías sanitarias.
Un estatuto propio y una mesa de negociación específica
Desde Amyts, Hernández insiste en que las condiciones de ejercicio de médicos y facultativos deben negociarse en un espacio específico, tanto en el ámbito estatal como en el autonómico. La organización considera que, en el primer caso, será necesario impulsar modificaciones legislativas, mientras que en las comunidades autónomas ya podrían plantearse fórmulas de representación y negociación propias.
La secretaria general recuerda, además, que 16 organizaciones integradas en Apemyf elaboraron en mayo de 2025 una propuesta de Estatuto Médico y Facultativo. Según señala, existe disposición a dialogar sobre ese documento, pero reclama que las negociaciones se traduzcan en decisiones concretas y no se pospongan mediante nuevos estudios o previsiones a varios años vista. "Hacen falta acometer cambios estructurales profundos y hace falta empezar a acometerlos ya", subraya.
Por su parte, el secretario general del Sindicato Médico de Navarra (SMN), Alberto Pérez, explica que su organización sigue la línea de Apemyf y defiende el borrador de estatuto elaborado por la plataforma. No obstante, los facultativos navarros plantean dos demandas específicas: que la norma se aplique íntegramente en la Comunidad Foral una vez aprobada y que los facultativos funcionarios navarros puedan trasladarse al resto del Estado en igualdad de condiciones.
En el caso del Sindicato Médico de Extremadura (Simex), su secretaria general, María José Rodríguez, resume las prioridades en tres ejes: un estatuto propio para médicos y facultativos, un ámbito de negociación en el que el colectivo tenga voz y representación directa y un reconocimiento real de la situación actual de la profesión.
Una postura similar mantiene Metges de Catalunya. Su secretario general, Xavier Lleonart, sitúa el Estatuto Médico y la mesa propia entre las reivindicaciones centrales, aunque cuestiona la respuesta de los partidos políticos ante las peticiones del colectivo. Según explica, la organización y UMYF solicitaron a las formaciones que aclarasen en sus programas electorales si apoyaban el estatuto y remitieron peticiones de reunión a los grupos parlamentarios estatales.
Lleonart asegura que únicamente recibió respuesta de Esquerra Republicana de Catalunya, que emplazó a la organización a volver a solicitar el encuentro una vez constituido el Congreso de los Diputados. "Nos parece una lástima que no puedan encontrar un hueco para hablar de este tema capital para la sanidad pública", lamenta.
Jornada laboral, Atención Primaria y financiación sanitaria
Más allá de la clasificación profesional y del marco específico de negociación, los sindicatos mantienen otras reivindicaciones relacionadas con las condiciones laborales y el funcionamiento del Sistema Nacional de Salud (SNS).
Simega, por ejemplo, reclama una jornada ordinaria de 35 horas semanales y una regulación de la jornada suplementaria que incluya las guardias médicas y la autoconcertación o peonadas. La organización defiende que esta actividad tenga carácter voluntario y que la suma de la jornada ordinaria y la suplementaria no supere las 48 horas semanales. También pide que la regulación contemple los descansos, las libranzas computables, las retribuciones, las dietas y los desplazamientos necesarios para atender a la ciudadanía fuera de los centros de trabajo.
Por su parte, Miguel Lázaro, presidente del Sindicato Médico de Baleares (Simebal), amplía las prioridades a la financiación y la planificación sanitaria. La organización reclama que la profesión médica sea reconocida como trabajo arduo o profesión de riesgo ya que, como indica, "nos lo hemos ganado con la pandemia, la Dana, Adamuz o Ceuta".
Continuando con sus peticiones, Lázaro menciona el recuperar la paga extraordinaria suprimida en 2010 y alcanzar un pacto de Estado por la Sanidad que permita despolitizar el sistema y aumentar su financiación hasta la media europea en relación con el PIB.
Simebal también pide un plan estratégico que priorice la atención sanitaria, refuerce la salud mental y aborde las dificultades para cubrir determinados puestos. "Cuidar al médico es cuidar al paciente", resume Lázaro.
Desde el Sindicato Médico de Euskadi (SME), su vicepresidente y médico de Urgencias en el Hospital Universitario de Álava, Néstor Morchón, pone el foco en la necesidad de reforzar la Atención Primaria y dotarla de los recursos necesarios para que se convierta en el "verdadero eje del sistema sanitario público".
Morchón también reclama garantizar una formación MIR de calidad y asegurar el relevo generacional, con más tiempo y reconocimiento para los profesionales desempeñen sus labores docentes "de forma óptima". Asimismo, pide que el nuevo Gobierno escuche a médicos y facultativos antes de legislar sobre cuestiones que afectan a sus condiciones profesionales y advierte de que cualquier nueva iniciativa que ignore al colectivo encontrará "una respuesta unitaria y contundente".
