El eclipse solar de este miércoles 12 de agosto ha llevado a los servicios sanitarios de diferentes comunidades autónomas a reforzar sus dispositivos ante una jornada marcada por los desplazamientos, la concentración de personas y las altas temperaturas. La previsión de una gran movilidad obliga a anticipar posibles incidencias y a garantizar que la atención sanitaria habitual no se vea afectada, al tiempo que se prepara una respuesta específica ante las posibles consecuencias de la observación del fenómeno. Antonio Pérez, jefe de Emergencias y Transporte Sanitario de Navarra, es uno de los profesionales que ha participado en esta gran planificación tanto para el día de hoy como durante los anteriores. "Realmente hasta mañana no vamos a saber exactamente cuál va a ser el impacto que vamos a tener", reconoce a Redacción Médica.
Los operativos se han tenido que diseñar con una incógnita central: cuántas personas se desplazarán y en qué puntos terminarán concentrándose. Pérez explica que el objetivo de estos dispositivos es mantener la capacidad de respuesta tanto ante las incidencias extraordinarias relacionadas con el eclipse, como ante la actividad asistencial habitual. La concentración de personas prevista para el eclipse obliga a mirar más allá de los recursos que habitualmente están disponibles en cada zona y a preparar una respuesta que permita atender allí los casos que puedan resolverse sin recurrir a un traslado hospitalario. A su vez, en esta planificación hay una prioridad clara para Pérez: que lo extraordinario no termine afectando a lo habitual. "Que en la urgencia convencional se pueda seguir atendiendo sin menoscabo de la asistencia que pueda haber extraordinaria", argumenta.
Refuerzo de las Urgencias y zonas rurales
Para ello, el sistema sanitario navarro ha reforzado su red ordinaria de asistencia continuada, integrada por 49 puntos, que entre las 15:00 y las 22:00 horas, distintos consultorios próximos a los puntos oficiales de observación contarán con profesionales adicionales de Medicina, Enfermería, técnicos, TCAE y celadores. Los recursos, señala, se han adaptado a las necesidades de cada ubicación. "Desde el Departamento de Salud y desde el Servicio Navarro de Salud hemos reforzado nuestra red ordinaria de asistencia a la urgencia", señala Pérez. Y hay una parte de esa planificación que considera especialmente importante: llegar también a las zonas rurales, donde se prevé una gran concentración de población y que, en una jornada ordinaria, podrían no disponer de asistencia sanitaria durante la tarde. El dispositivo también incorpora un refuerzo específico con dos unidades de soporte vital avanzado adicionales respecto al dispositivo ordinario.
A estos recursos se suma un vehículo de incidentes de múltiples víctimas, equipado con material específico para responder ante una eventual situación extraordinaria. Las ambulancias contempladas en los planes de autoprotección de los diferentes puntos oficiales de observación completarán el dispositivo. Además, el 112 contará con un dispositivo específico para coordinar la asistencia sanitaria durante la jornada.
La planificación no se limita a los grandes centros hospitalarios. Salud ha reforzado también determinados puntos de atención en áreas rurales próximas a las zonas de observación. Entre ellos se encuentran Marcilla, en el área de Pamplona; Cárcar y Lerín, en el área de Estella; y Ribaforada, Castejón, Arguedas y Fitero, en el área de Tudela. Precisamente Tudela es una de las áreas con mayor número de puntos oficiales de observación. Pérez explica que la estrategia pasa por reforzar aquellos centros que, en una tarde ordinaria, podrían no contar con asistencia presencial, pero que, ante la concentración prevista de población, pueden convertirse en puntos clave para resolver posibles urgencias sin necesidad de trasladar todos los casos a un hospital.
Oftalmología tras el eclipse
El trabajo de planificación no termina cuando pase el eclipse. El Servicio Navarro de Salud ha previsto también un refuerzo específico para atender posibles problemas oculares derivados de una observación inadecuada del fenómeno. En su caso, los Servicios de Oftalmología del Hospital Universitario de Navarra y del Hospital Reina Sofía contarán con refuerzo durante los tres días posteriores al eclipse para poder realizar las pruebas necesarias ante una posible lesión ocular. Entre ellas se encuentra la tomografía de coherencia óptica (OCT), una prueba que, según explica Pérez, permite evaluar posibles alteraciones en las estructuras oculares y que será una de las herramientas disponibles para valorar a los pacientes que presenten síntomas compatibles con una lesión relacionada con la observación del eclipse.
Además, se han trasladado indicaciones específicas a los centros de Atención Primaria para establecer un protocolo común ante pacientes que consulten por posibles afecciones oculares tras el eclipse. En estos casos, los profesionales dispondrán de criterios de actuación y derivación al servicio especializado cuando sea necesaria una valoración oftalmológica.
Así, el dispositivo que explica Pérez no se concentra únicamente en las horas en las que se produzca el eclipse. La respuesta sanitaria está pensada también para lo que pueda ocurrir después: primero, reforzar la asistencia durante la jornada del eclipse y, después, mantener la capacidad diagnóstica ante la posible aparición de lesiones oculares.
La previsión es que el despliegue permita gestionar tanto las incidencias extraordinarias asociadas a la concentración de población, como la demanda sanitaria habitual. Pero hay una cuestión que, a estas horas, todavía no puede responderse y es cuál será finalmente el impacto asistencial de uno de los acontecimientos que previsiblemente generará mayor movilidad.
Calor y desplazamientos de última hora
Las altas temperaturas, el incremento del tráfico y los desplazamientos también pueden alterar la demanda sanitaria. Pérez sitúa la combinación de calor y movilidad entre los principales factores de vigilancia: "Prevemos unas temperaturas muy altas para el día de mañana, un gran número de desplazamientos de vehículos dentro de la Comunidad Foral, lo que puede aumentar la patología derivada del calor y los posibles incidentes relacionados con la movilidad", advierte Pérez. La dimensión final del dispositivo dependerá, sin embargo, de la afluencia real ya que los aforos de los puntos oficiales ofrecen únicamente una estimación parcial. Quedan fuera de ese cálculo los movimientos espontáneos de quienes decidan desplazarse a última hora, una población difícil de cuantificar que puede modificar las necesidades asistenciales previstas. La meteorología de las comunidades limítrofes puede contribuir además a estos movimientos. Pérez explica que, si las condiciones meteorológicas no son favorables en otras zonas del norte, podrían producirse desplazamientos de última hora hacia Navarra u otras comunidades próximas para buscar una mejor visibilidad. Es precisamente esa incertidumbre la que hace que, pese a toda la planificación previa, todavía quede la incertidumbre de saber qué pasará.
