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El régimen fiscal navarro supone una responsabilidad financiera casi completa para la región, lo que implica que debe ser muy cuidadosa en la atención a la correlación entre sus ingresos y sus gastos, tanto al corto como al largo plazo. Una realidad que hace que la Comunidad Foral se enfrente a una gestión sanitaria totalmente diferente a la del resto del país, sobre todo en ciertos aspectos.

Según explica a Redacción Médica Francisco Javier Sada, médico y miembro del think tank Institución Futuro, tanto en Navarra como en las comunidades autónomas de régimen común los gestores utilizan como herramienta de control financiero el presupuesto aprobado, por lo tanto, "hasta ahí no hay diferencia". "La diferencia entre unos y otros puede aparecer cuando los recursos escasean", incide. En ese caso, la palabra clave es "flexibilidad".

"En Navarra se puede llegar con relativa facilidad al nivel más alto de responsabilidad financiera de la comunidad y atender el problema con soluciones concretas en el supuesto que se evalúen como imprescindibles. Pero, por otra parte, la singularidad financiera hace más difícil recurrir a 'que no llega dinero de Madrid' como excusa para no abordar el problema", matiza.

En principio, Osasunbidea dispone de mecanismos reales "más ágiles" para implementar nuevos modelos asistenciales, aunque "no específicos". "Si bien el navarro es un sistema sanitario más pequeño y, por lo tanto, más abordable, las características de la comunidad, con una gran dispersión poblacional en un territorio muy diverso con distintas realidades geográficas y climáticas, exigen abordajes distintos, pegados al terreno", añade. Por otra parte, no hay que obviar el hecho de que "el desarrollo armónico de todas las comarcas navarras también exige un sistema de salud que permita e incentive que las iniciativas económicas se desarrollen, de manera que los ciudadanos perciban que el sistema de salud los atiende con equidad allí donde se establezcan".

Crear normas sanitarias "por y para Navarra"

Con toda probabilidad la ventaja más evidente es que el marco de normas sanitarias "se hace por y para Navarra", consiguiendo que las mismas estén más “pegadas” a la realidad de la región y consecuentemente sean modificables dentro de Navarra. Eso sí, aunque la Comunidad Foral tiene mayor flexibilidad para convocar, diseñar y resolver sus OPE, "en muchas ocasiones está condicionada por la convocatoria de otras comunidades, dado que el mercado es el mismo".

Aun así, el sistema de contratación de Osasunbidea sí que es más dinámico que las bolsas de trabajo tradicionales del resto de Servicios de Salud: "Sin ninguna duda". De todas formas, "en la práctica funciona de manera similar". "Hay que tener en cuenta que una cosa son las herramientas de gestión y otra la gestión en sí", incide el facultativo.

Asegura que desde el think tank, dada la flexibilidad, cercanía, autonomía y prestigio del sistema sanitario navarro, se ha insistido en la necesidad de establecer "medidas incentivadoras para la atracción de talento, en este caso de facultativos". "En Navarra existe una política específica para plazas de difícil cobertura mediante méritos, movilidad, formación, desplazamientos y ventajas para los MIR, pero su principal limitación es que los incentivos económicos específicos son muy modestos, concentrándose exclusivamente en los desplazamientos de Atención Primaria. Todo ello merma nuestro poder competitivo con las comunidades limítrofes", puntualiza.

Tener un régimen diferente "indudablemente beneficia", porque la autonomía foral permite actuar sobre factores que influyen en la elección profesional como salarios, méritos o conciliación. "Un posible inconveniente está en que la singularidad del régimen navarro puede dificultar la movilidad porque la mayor parte del personal fijo de Osasunbidea tiene la condición de funcionario, mientras que en el resto de las comunidades predomina el personal estatutario. No obstante, bajo el punto de vista de Institución Futuro, el régimen foral resulta más una oportunidad que un inconveniente si se emplea bien", apunta.

En cuanto al desarrollo profesional, desde su punto de vista, "existe una gran disparidad entre los modelos de carrera profesional de todas las comunidades, aunque todas comparten un marco jurídico (el Estatuto Marco del personal estatutario de los servicios de salud)". "Su denominador común es la antigüedad y en Navarra destaca un mayor peso de la formación continuada y de la actualización científica. No obstante, con el paso del tiempo ha ido perdiendo el sentido de su nacimiento, convirtiéndose en una forma más de remunerar la antigüedad", detalla.

Por este motivo, desde Institución Futuro han planteado introducir en la futura Ley Foral de Salud una reforma de la carrera profesional que evalúe y retribuya verdaderamente el mérito y el desempeño a través de dos itinerarios diferenciados: uno de carácter asistencial y otro de carácter científico.