Empleo, participación en la sociedad y vida independiente, entre los ejes prioritarios



10 dic. 2013 14:04H
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Enrique Pita. Madrid
El 1 de enero de 2013 en España residían más de 8 millones de personas mayores de 65 años (el 17,69 por ciento), y se estima que en 2050 este porcentaje se elevará al 36 por ciento. En el conjunto de la Unión Europea, entre un 18 y un 20 por ciento de la población total supera los 65 años, y las estimaciones elevan el porcentaje al 30 por ciento para 2050. Esta circunstancia, combinada con una población activa menguante y una mayor proporción de jubilados, se traducirá en mayores tensiones para los sistemas del bienestar europeos. Es por esto que desde la Unión Europea se ha hecho hincapié en la necesidad de prestar “singular atención” a las personas mayores en materias como el empleo, la formación, la atención sanitaria o los sistemas de seguridad social y pensiones, entre otros.

César Antón, director general del Imserso, durante una entrevista concedida a Redacción Médica el pasado octubre.

Ante esta situación, el Instituto de Mayores y Servicios Sociales (Imserso) trabaja en los últimos detalles de un documento de ‘Propuestas para el desarrollo de las orientaciones del Consejo de la Unión Europea relativas a las personas mayores’, un texto en el que se recogen iniciativas no vinculantes para la puesta en marcha de políticas públicas que fomenten el envejecimiento activo y la autonomía de las personas mayores, entre otros aspectos.

Según han explicado fuentes del Imserso a Redacción Médica, el documento, que está siendo estudiado por distintos agentes del sector y sujeto a modificaciones y propuestas, se estructura en cuatro grandes ejes, tres de ellos tomando como base el documento del Consejo de la UE (empleo, participación en la sociedad, vida independiente) y un cuarto en el que se han incluido otros apartados como la no discriminación, la igualdad de oportunidades y la atención a situaciones de mayor vulnerabilidad. Además, recoge los principios que el Imserso incluyó en el primer borrador del Estatuto del Mayor, previo al documento europeo, y que abordaba aspectos como la salud, los ingresos de las personas mayores, los servicios sociales, el mayor en el ámbito rural o las relaciones familiares intergeneracionales, entre otros, pero también se interrelaciona con otros documentos de la propia Unión Europea, como el Libro Blanco de las Pensiones o el programa marco Horizonte 2020.

Lo cierto es que la vía adoptada por el Imserso ha sido motivo de discrepancias en el seno del Consejo Estatal de las Personas Mayores, donde ha habido dos tendencias. Por un lado, la de redactar un estatuto al uso, recogiendo derechos y deberes de las personas mayores; mientras que por el otro se ha apuntado a elaborar un documento que recogiera la legislación vigente. El resultado de estas discrepancias ha sido la elaboración de un instrumento que incluye las recomendaciones del Consejo de la Unión Europea y añade otros puntos, pero todos ellos apuntan medidas y recomendaciones para dar solución a las necesidades y preocupaciones de las personas mayores.

Tal y como han explicado desde el Imserso, el texto es un documento de base para acciones ulteriores, “bien sea a través de documentos de desarrollo de las propuestas o bien a través de actuaciones más concretas”. En todo caso, y aunque las propuestas no sean vinculantes, desde el Instituto de Mayores y Servicios Sociales esperan “que buena parte se traduzca en normativa concreta”. De hecho, insisten, “hay algunos aspectos incluidos en estas propuestas que ya estaban legisladas previamente pero que no podemos obviar”. Además, ha otros puntos que están trabajándose y que han sido anunciadas, y otras “que esperamos que lleguen”. En todo caso, desde el Imserso también se apunta que estas propuestas no se dirigen únicamente a los mayores, sino que “su conocimiento y aplicación compete a toda la sociedad”, que “debe contemplar a las personas mayores como parte integrante de ella, no como un sector diferenciado”.
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