La agrupación aspira al relevo generacional de los directivos de la salud



2 ago. 2014 11:05H
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Javier Barbado / Imagen: Pablo Eguizábal. Madrid
Nueva Gestión Sanitaria, abreviado con el acrónimo Nugesan, constituye la respuesta de los futuros directivos de la salud españoles a los actuales desafíos del sector. Agrupados con ese nombre, una veintena de afiliados procedentes, en buena parte, del Máster de Gestión Sanitaria de la Universidad San Pablo-CEU de Madrid, condensa en sus postulados la materia prima del escenario realista aplicable al sistema asistencial español en las próximas décadas, y que se resume en el directivo profesional, la gestión pura del acto sanitario, la recompensa del trabajador a partir de su rendimiento para afianzar su compromiso corporativo, la adaptación al predominio de las enfermedades crónicas y, en fin, la ruptura de tabúes sobre el trabajo conjunto de empresas privadas y administraciones públicas en aras al beneficio de todos, en especial de los pacientes.

Nugesan explica la relación de la agrupación con Sedisa.

Javier Barbado, moderador: Nugesan se ha presentado en sociedad hace poco. ¿Cuál es su propósito?

Diego López, presidente de Nugesan: Nos presentamos en marzo de este año en la sede de la Fundación ONCE de Madrid. Llevábamos mucho tiempo con el proyecto, y, a raíz de su difusión, organizamos en Toledo las primeras jornadas de la agrupación con el título Controversias en Gestión Sanitaria. Fueron todo un éxito; se abordaron diversos asuntos, todos ellos interesantes; se analizaron los retos que, en el futuro, va a tener que afrontar nuestro sistema sanitario.

Javier Barbado: El propósito de la asociación pasa por el relevo generacional en los directivos de la salud. Como bien sabe, la Sociedad Española de Directivos de la Salud (Sedisa) es la decana en representarlos. De momento colabora con vosotros, pero ¿qué planes tenéis con ella para el futuro?

Diego López: Hacia Sedisa solo puedo tener buenas palabras tanto como presidente de Nugesan como de forma personal. En concreto debo resaltar la labor de dos personas: su presidente, Joaquín Estévez, y uno de los vocales de su Junta Directiva, Carlos Arenas. Siempre que hemos tenido alguna duda o necesidad ellos nos han atendido al otro lado del teléfono.

Sedisa, fruto de la unificación de distintas agrupaciones, es la enseña, como dice, de la representación de los directivos en España y hace una labor impecable en la difusión de las ideas del buen gestor sanitario: Congreso Nacional de Hospitales, Jornadas Nacionales, colaboración con diversas publicaciones… Solo tengo buenas palabras y no concibo el futuro de Nugesan sin Sedisa. Somos complementarias: por un lado, la experiencia y el buen hacer de ellos, y, por otro, nuestra juventud intelectual y nuestras ganas, por así decirlo.

Javier Barbado: Los medios percibimos la relación de Nugesan con el ideario del Partido Popular (PP) en el momento en el que su portavoz en la Comisión de Sanidad del Congreso, Rubén Moreno, acudió a la presentación en sociedad de la agrupación. ¿Hasta qué punto existe tal correlación?

Guadalupe Pajares, vicepresidenta de Nugesan: Nuestra línea es gestora y profesional más que ideológica, es decir, no se trata de ponernos color; intentamos aliarnos y configurar sinergias con aquellas personas que conciban la sanidad como un bien absolutamente común del que hay que extraer lo mejor de todos y para todos. Pero no tenemos por qué dejar de contar con profesionales con muchísima experiencia –como fue el caso de Rubén–, quien posee una trayectoria y un bagaje profesional que nos atrae más que su actual cargo político.

Los invitados opinan sobre las unidades de gestión clínica.

Diego López: En efecto, más que una línea ideológica se trata de una línea de trabajo por la que apostamos firmemente por el cambio que necesita el sistema sanitario para adaptarlo a los cambios que debe afrontar ahora y en el futuro. Así, tanto el Partido Popular como el Partido Socialista o CiU en Cataluña están desarrollando, por ejemplo, las unidades de gestión clínica que nosotros defendemos.

De hecho, en Andalucía, a partir de gobiernos socialistas, es donde más se han llevado a cabo. En cuanto a la colaboración público-privada, es un asunto que carece de signo político: podemos ver, por ejemplo, los hospitales de la Comunidad de Madrid que optaron por un modelo PFI [y PPP] por medio del Partido Popular, pero también está el Hospital Son Espases de Baleares que salió adelante con un gobierno socialista con una fórmula PFI. Y eso por no mencionar los conciertos de las administraciones con la sanidad privada que, según se puede comprobar, se ha llevado a cabo en las distintas autonomía a partir de toda clase de gobiernos (populares, socialistas y de otra índole política).

Javier Barbado: Pero no son pocas las voces que sí ven diferencias ideológicas en esos modelos…

Diego López: A raíz de la externalización de los hospitales de Madrid se ha tendido a ideologizar todo en determinados sectores de la población y de los partidos políticos a partir de unos fines que, pensamos, para nada responden a un criterio objetivo y gestor, sino a intereses electoralistas. Y se han dedicado a criticar con argumentos banales y frágiles determinados modelos de gestión, pero eso nada tiene que ver con esta última. Es electoralismo y Nugesan solo trabajará en la línea de la gestión, no en la política e ideológica.

En cuanto a Rubén, posee un bagaje tremendo como gestor y directivo: fue presidente del Insalud secretario general de Sanidad en el Gobierno de la Generalitat valenciana, donde se gestaron las concesiones en España a partir del modelo Alzira de Ribera Salud. También es médico, ha sido gestor de institutos de investigación… en fin, se trata de una persona que, por su currículum, nos representa muy bien y pensamos que podía hilar con los fines de trabajo de Nugesan.

Javier Barbado: Hay una distinción que los especialistas no pasan por alto entre las Unidades de Gestión Clínica (UGC) y las nuevas fórmulas de gestión en los centros (como, por ejemplo, empresas públicas, consorcios, fundaciones, etc.). En cualquiera de los casos, existe una reciente polémica sobre si debe ser siempre un médico (y no otro profesional sanitario como, por ejemplo, un enfermero) el que dirija las primeras. ¿Cuál es su opinión?

Diego López: Las Unidades de Gestión Clínica son una solución de futuro (aunque deberían serlo ya de presente) a los actuales problemas. ¿Por qué? Porque estas unidades pretenden aportar mayor autonomía de gestión a los profesionales, transmitirles el riesgo gestor a quienes trabajan aparte del asistencial. Los tiene en cuenta pues, ¿quién mejor va a saber qué carencias existen y qué se debe hacer para cubrirlas?

Así que lo concebimos como unidades interdisciplinares con cabida para toda clase de profesionales: médicos, enfermeras, administrativos… Pretendemos que sea una unidad centrada el paciente con claridad en la que se plantee unificar diversos servicios, por ejemplo, en función de una enfermedad (Unidad de Mama con cirujanos, oncólogos, ginecólogos… o del Corazón con cardiólogos, cirujanos cardiacos, etc.) y a partir de las necesidades y cambios de las patologías en la población.

López y Pajares elogian la labor de los profesionales.

Javier Barbado: Pero la polémica a la que nos referimos es la que solo sea el médico quien las dirija, aunque otros profesionales formen parte de la Junta Directiva de la unidad.

Guadalupe Pajares: La dirección de una Unidad de Gestión Clínica depende del tipo de que se trate. No es lo mismo seguir un proyecto de tratamiento, control, rehabilitación y seguimiento de pacientes crónicos en domicilio, por ejemplo, que puede recaer de forma directa en determinados profesionales y la cabeza pensante, por así decirlo, puede ser, en este caso, un director médico o uno de Enfermería. Quizá en una patología concreta, o bien de acuerdo con el número de pacientes que la padecen, puede ser más adecuado que la unidad la dirija un médico, y, en otro tipo, un rehabilitador sociosanitario, paliativos… o, en fin, un rol más dirigido a los cuidados, atención a paliativos… No es que nos decantemos por un rol concreto en cada Unidad de Gestión Clínica, sino que depende de sus características.

Por otro lado, es verdad que estamos muy acostumbrados a unidades de gestión clínica muy jerárquicas; pensamos que todo debe orientarse hacia un esquema más horizontal, hacia unidades en las que haya una cabeza que dirige pero no tanto a nivel jerárquico sino basada en una organización, como digo, más horizontal en la que todo el mundo introduzca su criterio y que, entre todos, se llegue a un bien común sin necesidad de que sea una persona la que tome el mando de manera directa, sino que dependerá de a qué tipo de paciente o de población vayamos a dirigir nuestro producto que, al fin y al cabo, es un producto de calidad sanitaria.

Y eso fluctúa, es decir, hay ahora mismo existen muchas unidades de gestión clínica dirigidas por personal de Enfermería que lo hacen perfectamente porque se ha decidido por un equipo formado, multidisciplinar, que sea esa persona la que lo lidere y lo haga de la forma, probablemente, más correcta y eficiente.

Javier Barbado: En todo caso hablamos de una forma de organizarse que rompe la relación tradicional de poderes en el hospital, gerente y jefes de Servicio a la cabeza. En lo relacionado con su formación, aparte de que admitáis que sea la que más se adapta al tipo de unidad (sea la persona médico, enfermero u otra categoría profesional), ¿debe acreditar conocimientos específicos de gestión?

Guadalupe Pajares: Eso es obligatorio. No solo defendemos, sino que incentivamos entre nosotros la formación continuada en gestión de toda esta clase de producto sanitario, diríjase a la población desde unidades de gestión clínica o de otro tipo. Hemos entrado en las de gestión clínica porque nos pregunta por ella, pero, al final, creemos en un profesional cualificado, con experiencia, con una serie de requisitos que no siempre se tienen de manera inherente en un jefe de Servicio; hablamos de una capacidad de liderazgo y de una visión en abanico amplia, a corto y a largo plazo; tiene que ser un profesional capaz de incentivar y de motivar a su equipo, con unas características para las que se nace pero también se hacen.

De hecho, el gestor no es solo la persona que define los números absolutamente financieros o de buena gestión y optimización de recursos, sino que es capaz de movilizar al equipo que le toca liderar hacia el objetivo que se quiere conseguir, con lo cual no solo se trata de que sea un buen profesional sanitario –cosa que damos por hecho y por cerrada–, o sea, los profesionales sanitarios que tenemos en España están hipercualificados en España a nivel médico y clínico, pero habría que implementar con una formación gestora a aquella persona que lidere un grupo que quiera movilizar todos los recursos hacia una unidad de gestión clínica y un abordaje de cualquier patología… En eso sí que somos defensores de una profesionalización de aquéllos que aspiran a ser líderes que incentiven, motiven y, en fin, sean capaces de colocar a todos los miembros de su equipo en un vector común hacia una diana.

Javier Barbado: Sedisa y otras agrupaciones y universidades ofrecen másteres de gestión sanitaria. ¿Planea Nugesan hacer algo parecido?

Nugesan revela cómo elegiría a los gerentes de hospital.

Diego López: Es pronto para plantearnos siquiera fundar un máster propio. Pero creemos que, en los últimos años, se están desarrollando programas formativos muy buenos por parte de diversas sociedades científicas y universidades sobre gestión sanitaria, e incluso muchos de los miembros de nuestra Junta Directiva colaboran en ellos y son profesores que imparten clases en ellos.

Así que no pensamos en crear nuestro propio máster pero estamos plenamente convencidos, eso sí, de que hay que cambiar completamente el chip, ya que es muy necesaria la profesionalización de los directivos de la salud, su formación en gestión no porque un médico o una enfermera sean los mejores en su campo desde el punto de vista clínico o asistencial, sino que deben añadir a eso unas cualidades y un liderazgo que es necesario tratar y abordar y que es preciso que la gente que está al frente de nuestras instituciones tenga esas cualidades, y, ante todo, una vocación de servicio público y de que está gestionando lo mejor que tenemos, que es nuestro sistema sanitario.

Javier Barbado: Volvamos al origen de la agrupación. ¿De quién es la idea?

Diego López: La idea nace de un grupo de profesores del Máster en Gestión Sanitaria que lleva a cabo la Universidad CEU-San Pablo y en el que coincidimos, por ejemplo, Guadalupe y yo. Y a raíz de eso nace la idea de Nugesan, del necesario cambio y adaptación a este nueva realidad que vivimos en nuestro entorno sanitario, y la verdad es que somos un grupo de gente que piensa, en su mayoría, de esta misma manera, y no queríamos que esto se quedara en buenas palabras, sino que también nos veíamos en la necesidad de transmitirlo a la sociedad y generar este debate.

A raíz de eso y de las jornadas nace Nugesan, y, en nuestra presentación, hemos contactado con gente, se ha ido sumando otra nueva del perfil médico, de ciencias económicas, ingenierías, enfermería… Todo ello permite que nosotros estemos aquí y seamos las cabezas visibles porque hemos querido y nos ha tocado.

Javier Barbado: Representan a una Junta Directiva y a un número de asociados… ¿cuántos?

Diego López: Por el momento no son muchos, unos veinte, porque estamos empezando, y, de hecho, confiamos en que aumente su número y en poder seguir representándolos y transmitir sus ideas a toda la sociedad y a la comunidad sanitaria.

Javier Barbado: Otras asociaciones, como Sedisa, señalan al modelo funcionarial del Sistema Nacional de Salud (SNS) como fuente de muchos de sus males. ¿Promueve Nugesan un cambio en este sentido que haga más flexible las condiciones laborales del profesional sanitario?

Diego López: Como antes dijo Guadalupe, lo mejor que tenemos en nuestro sistema sanitario son nuestros profesionales: gente con una exquisita formación y vocación en su mayoría. En cuanto a las fórmulas de contratación, en realidad existen muchas: el personal estatutario, funcionario, con contrato laboral… Obviamente nosotros pensamos que va a depender más del profesional que del propio contrato que tenga, pero sí que es verdad que, si analizamos los contratos existentes, el de estatutario es mucho más rígido. Sucede como en el caso de los funcionarios, esto es, una persona aprueba una oposición, y, por el mero hecho de hacerlo, ya va estar toda la vida ahí y no se le va a reprender por lo que hace mal pero, ojo, tampoco se le va a reconocer lo que hace bien, la vocación que tiene, los méritos que acumula… que es el caso de la mayoría de los profesionales sanitarios.

El periodista Javier Barbado (en el centro) modera la entrevista a los responsables de Nueva Gestión Sanitaria (Nugesan).


Vemos, pues, que hay sistemas más flexibles y que tenemos que tender a eso porque, de verdad, no concibo que no se reconozca por su mérito al profesional sanitario y se le incentive por ello, y no solo con una recompensa económica, que también. Sin duda yo creo que debe cobrar más, por justicia, la persona que hace más y mejor que otra que, por lo que sea, rinde menos, se le da peor, no cumple la totalidad de las normas que debiera, etc. A quien lo hace mejor hay que ensalzarle e incentivarle con premios económicos y también fomentando su formación, su posibilidad de ejercer la docencia, de publicar, etc.

Ahora existen algunas organizaciones sanitarias que, de hecho, están apostando por ligar parte de los objetivos del profesional a los de la organización otorgándole a aquél retribuciones por productividad variable. Si la empresa va bien, todos ellos van a recibir un incentivo económico. En fin, creo que debemos eliminar burocracia, rigidez injusta para los profesionales, productividad lineal, el hecho de que al que más trabaja se le reconozca lo mismo que al que no lo hace… en una frase, el café para todos que ha sido hasta ahora.

Guadalupe Pajares y Diego López posan en el plató de televisión de Sanitaria 2000.


Guadalupe Pajares: A menudo hemos estado de acuerdo entre nosotros, en este sentido, en que no hay un sistema menos igualitario que el que, hasta ahora, ha estado en vigor con respecto a los contratos. Son contratos que dan una seguridad al que posee la plaza en propiedad para toda la vida, pero no son lo suficientemente correctos como para mantener incentivada a la población médica a lo largo toda su trayectoria profesional porque, como ha dicho Diego, los que trabajan mucho, terminan por entrar en una dinámica de abdicación y casi voluntariado, ya que no van a cobrar más por esforzarse más, y eso termina por minar y podar al profesional.

Creemos en un sistema de incentivación laboral a partir de contratos mucho más estables de lo que, por ejemplo, se están dando ahora a la población sanitaria joven, y éste es uno de los motivos por los que deberían flexibilizarse esos tipos de contrataciones. Es decir, tan malo es tener una persona fija para toda la vida como una persona joven, con ganas, con un contrato laboral eventual que se les ha ido renovando cada quince días durante diez años (hay casos así que conozco). Y se trata de profesionales excelentes que trabajan tanto o más que el personal estatutario o fijo, y tenemos que mirar hacia ellos porque no dejan de ser nuestra materia prima. Así que ni una cosa ni la otra.

Diego López, presidente.

La visión de una gestión sanitaria ha de ser a largo plazo, y, para ello, debemos contar con un pull de profesionales sanitarios que saquen lo mejor de sí mismos, lo cual, es sabido, sale de personas a las que se consigue incentivar no solo por medio de cuestiones económicas, sino, como hemos hablado, con una seguridad laboral, con posibilidades para crecer como profesionales, con opciones de implicarse de forma directa en la empresa… porque sus incentivos económicos, personales, morales deben hacerles sentirse partícipes de esa organización sanitaria.

Javier Barbado: ¿Han influido las medidas anti-crisis en todo ello?

Guadalupe Pajares: Probablemente se han tomado medidas que han caído en algo casi traumático para los profesionales sanitarios desde nuestro punto de vista; estamos viendo cómo, debido a la crisis económica, se ha tirado el freno de mano en marcha y eso ha supuesto lo que, pensamos, ha sido algo traumático. Ha habido que hacerlo y es probable que haya sido la única manera, pero son medidas cortoplacistas que, aunque necesarias, han hecho tambalearse a los profesionales que son los que, al final, generan el producto y una calidad hacia el paciente. Estos profesionales, aun sometidos a esa presión, han respondido haciendo bien su profesión y eso habla de su valía, que no es habitual en otros sectores.

No es habitual el altruismo y abnegación que demuestran los profesionales sanitarios dejando en último lugar la retribución económica, y eso no debe ser así. Debe hacer una organización menos estratificada, más horizontal, y un reparto más justo e igualatorio para todos los profesionales.

Javier Barbado: Pero ese cambio debería proceder de los gerentes y directivos de la salud que, sin embargo, están sujetos al poder político, que es quien decide sobre ellos; de ahí la reivindicación histórica de Sedisa de profesionalizar al directivo sanitario. ¿Cómo afronta esta necesidad de cambio tan profunda Nugesan?

Guadalupe Pajares: Tenemos que ver un mapa de la situación histórica. Hay que corregir ciertas cosas del sistema sanitario, abordarlas y corregirlas, pero no olvidemos el valor, desde hace años, de esa estructura sanitaria, y de la cantidad de profesionales que, con ahínco y sin apenas armas gestoras, han conseguido, bien o mal, el sistema sanitario sea ejemplar y se mantenga.

Creemos que hay que mirar hacia otro lado pero, al mismo tiempo, valorar a los profesionales que han conseguido, casi sin herramientas, que la sanidad funcione, mejor o peor, durante años: ése es un valor importantísimo por destacar.
Por otra parte, nuestra línea en este sentido va muy pareja a lo que promueve Sedisa.

Javier Barbado: Sin duda ha sido buena la microgestión y mesogestión de los directivos del sistema sanitario. Pero me refiero a la macrogestión, a las decisiones que, en todo caso, pasan por los políticos.

Guadalupe Pajares: Exactamente.

Diego López: También rompo una lanza a favor de los gestores que están y han estado en el sistema sanitario y que, con muy pocos recursos disponibles desde arriba, lo han hecho muy bien. Por otro lado, siempre hablamos de que resulta muy necesario un gran pacto político por la sanidad y por la gestión del sistema asistencial.

No es normal que, cada cuatro años, se rompa radicalmente con la política llevada a cabo en ese periodo. Tenemos que tener en mente una política a un plazo mucho más largo porque lo que está en juego es nuestro sistema sanitario, nuestra sanidad pública, y, por lo tanto, hay que tener un gran pacto político por la sanidad y desligar política de gestión.

Lo que es Política, con mayúscula, responde a todo lo relacionado con la planificación sanitaria, y Gestión, a la pura [administración] gestión sanitaria al frente de nuestros centros sanitarios.

Ahora bien, ¿cómo se puede hacer esto? La persona que gestiona un centro sanitario, obviamente, tiene que estar alineada con una serie de objetivos de trabajo que se van a tener que desarrollar durante el tiempo que permanezca en aquél. Pero creo que se le tiene que dar mucha más autonomía de gestión.

Javier Barbado: ¿Y cómo se le seleccionar para esa función?

Diego López: Muy fácil: como se hace en las empresas privadas. Se abre un proceso de selección, se escoge al gestor sanitario no por el partido político al que pertenezca, simpatice o tenga afinidad, sino por su currículum, experiencia, formación, resultados conseguidos hasta entonces en otras instituciones sanitarias. Solo de esa forma podremos tener a los mejores al frente de los hospitales.

Javier Barbado: En este aspecto, al menos sobre el papel, Castilla-La Mancha ha sido pionera al elegir al directivo sanitario a partir de una convocatoria pública, cosa que no se había hecho hasta ahora. ¿Es ésta la fórmula a la que hace referencia?

Diego López: Tiene que ir por ahí. Como he dicho, no se puede elegir a una persona en función del partido político al que pertenezca, sino por sus méritos. Efectivamente, el Servicio de Salud de Castilla-La Mancha (Sescam) –y yo lo reconocí personalmente en el discurso de apertura de las jornadas– abrió un proceso de selección, por ejemplo en el caso de un complejo hospitalario, en el que se escogió una candidatura de entre 19 posibles por medio de ese procedimiento. Tenemos que caminar por ahí, por procesos de selección más estructurados y profesionales en lugar de elegir a dedo sin tener en cuenta criterios formativos o gestores.

Javier Barbado: El panorama social y sanitario en España apunta a una población muy envejecida, aspecto que Nugesan no puede descuidar de sus planes pare el futuro, ¿no es así?

Guadalupe Pajares, vicepresidenta.

Diego López: Por supuesto. Los cambios en la pirámide de población, que ahora se está convirtiendo en una seta, y que, previsiblemente, anuncia para 2050 una inversión de su gráfica, tenemos que reorientar nuestro sistema sanitario para dirigirlo a los crónicos y no a la atención de la patología aguda de forma prioritaria como hasta ahora.

Guadalupe Pajares: Ya lo teníamos que haber hecho, en realidad: no descubrimos ahora la pólvora. A veces parece que tiene que haber una brutal crisis económica para empezar a mover fichas de manera rápida. Carlos Arenas, por ejemplo, ha advertido de que, si la población por atender cambia, también debe hacerlo el rol de quien lo asiste: no podemos hacer que el enfermo acuda al hospital por un problema agudo. Esos roles sanitarios debe abordar de manera específica enfermedades crónicas, discapacitaciones o cuidados paliativos, por ejemplo, en entornos sociales mermados por la economía como sucede en muchos hogares.

En ocasiones me he referido a ellos como voces silenciosas a las que hay que acudir antes de que lo hagan por su cuenta [a las organizaciones sanitarias]: debemos anticiparnos y evitar así reagudizaciones de sus enfermedades crónicas. Se pueden acceder desde diversas disciplinas a esa anticipación, hacer uso para ello de las nuevas tecnologías, formar a la profesionales de primera mano para asistir a estos pacientes, etc.Creemos más en aumentar la calidad de vida de muchos pacientes que necesitan una atención sociosanitaria.

Diego López: El sistema sanitario ha aumentado la esperanza de vida al nacer. Lo que sucede es que estamos por debajo de la calidad de vida instalada en los países vecinos, es decir, vivimos más que ellos pero con peor salud, y, por ello, debemos reorientar el sistema, salir de los centros, promocionar la prevención y el cuidado de la salud…

Fijémonos en los determinantes de salud que son los estilos de vida, la biología humana, el sistema sanitario… Estamos invirtiendo la mayor parte de nuestros recursos (el 90 por ciento) en éste último, y, en cambio, lo que más va a decidir sobre nuestra salud e índices de mortalidad son los estilos de vida y solo dedicamos a este fin el uno por ciento de lo que invertimos en sanidad.
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